Baile de máscaras
Adela Zamudio — peregrinando (1943)

La vida es un gran baile
con antifaces,
en que todos los hombres
usan disfraces;
y en el que todos
se adornan de oropeles,
de varios modos.

Cada cual, con el traje
que bien le viene,
el papel representa
que le conviene;
en él hay farsas,
enredos, y aventuras
entre comparsas.
En él dan los poetas
sus sinfonías
poblando los espacios
de melodías;
mas, los poetas
también, como los otros,
llevan caretas.

Baile en que toma entrada
todo el que nace,
y en que es imprescindible
que se disfrace;
y en que bailando
las horas y los años
pasan volando.

En el baile del mundo
nuestra alegría
es traje deslumbrante
de fantasía,
con que cubrimos
la incógnita tristeza
que reprimimos.
Y, cuando entre las turbas
enmascaradas
publica su contento
con carcajadas,
un dolor en el alma
el hombre siente
que le desmiente

Entonces, envidiando
la dicha ajena,
devora ocultamente
su acerba pena,
y se figura
ser él solo quien sufre
tal desventura.

Desde la edad primera
la más lejana,
en que se dió a la escena
la historia humana,
toda la tierra
no es más que un gran teatro
que no se cierra...
