Violeta o La Princesa Azul
Adela Zamudio — peregrinando (1943)

PERSONAJES — AUTORES

Violeta: Emilia Quiroga.
Truchona: Elena Ugarte.
Presunción: Julia Vergara.
Cándida: Célida Galindo.
Hada: Elisa Morató.
Envidia: Rafaela Ugarte.
Soberbia: Juana Galindo.
Príncipe Talismán: Rita Quiroga.
Chambelán: Laura Astigueta.
Ministro: Etelvina Serrano.
Grandes del reino: Raquel Saavedra, Raquel Sainz.
Paje 1o.: Flora Jaguer.
Paje 2o.: Elvira Lozada.
Paje 3o.: Dolores Méndez.
Paje 4o.: Herminia Saavedra.
Damas de baile: Emilia Cabrera, María Jaguer, Enriqueta Méndez, Felicia Saavedra.
Damas y Caballeros de baile.

ACTO PRIMERO

(Cocina en casa de Truchona. — Al fondo puerta que comunica con las otras piezas de la casa — a la derecha ventana a la calle y puerta que conduce a la calle; a la izquierda el fogón)

ESCENA 1a.

(Violeta sola sentada delante del fogón y ocupada de la cocina)

VIOLETA.— (meditando) La noche! su sombra amiga
Da tregua a toda faena,
Y con su calma mitiga
La cuotidiana fatiga. (Pausa).
Bajo su manto piadoso
Todo se entrega al reposo...
(mirando al fondo) ¡Cosa bien singular es
Que hayan gentes en el mundo
Que hagan la vida al revés
(volviendo a mirar al fondo) Que en ocio pasen el día
Y que luego en estas horas
De paz y recogimiento
Corran a buscar placeres
Y bullicio y movimiento. (Pausa).
(meditando) ¡En esos centros pomposos
De los suntuosos salones
Hallarán íntimas dichas
Que llenen sus corazones?
Ah! tal vez no hay dicha igual
A la de hacer la tarea.
Con todo valor y empeño,
Y luego, sin ningún mal
Entregarse a un dulce sueño;
Y así, al llegar la mañana
Despertar con alegría
Y hallar la carga del día
Mas llevadera y liviana. (Pausa).
(Con amargura) Solo yo no tengo nunca
Hora segura de paz;
En vano durante el día
Cumplo todos mis deberes;
Ay! no se acaban jamás.

ESCENA 2a.

(Dicha, Presunción, luego Cándida, ambas vestidas de baile)

PRESUNCION.— (desde adentro) Cenicienta! Cenicienta!
Cenicienta!

PRESUNCION.— Dónde estas? te has vuelto sorda
No oyes cuando tu ama grita?

VIOLETA.— Ya estaba yendo

PRESUNCION.— Mañosa!
Tenme esta luz (se la dá) y este espejo
Mas no te aproximes mucho:
Con tu traje sucio y viejo
Das asco. Asi (le enseña a sostener la luz y el
espejo y se arcegla peinado).
Más arriba.

ESCENA. Za DICHAS, CANDIDA.

Presunción

CANDIDA.— Dónde has dejado el espejo?
(Presunción se vuelve y la mira)

PRESUNCION.— Ay! qué enorme polizón!
(algo cortada) Te parece?

PRESUNCION.— Y está a un lado,
(Cándida se arregla el polizón. Presunción se
acaba de areglar al espejo).

PRESUNCION.— (Volviéndose a Cándida)
¿Me sienta bien el cerquillo?

CANDIDA.— Está muy exagerado

PRESUNCION.— Pero, ¿qué guantes tes has puesto:
No te llegan ni a los codos
inrporta, quién que es bonita

CANDIDA.— (picada) o Está bien de todos modos.

ESCENA 4a. e DICHAS, TRUCHONA

La casa está en un desorden!

TRUCHONA.— ¡Qué fatiga! qué trajín!
Por fin, estais ya vestidas?
(con satisfacción) Yo estoy hecha un figurín

TRUCHONA.— Qué país este! ¿cuánto cuesta
Querer vestir a la moda.
Por una vara de cinta
Hay que andar la ciudad toda
¡Y requieren estos casos
Tantas, tantas menudencias!.....
Que cold crem, que perlas líquidas,
Que aceites, polvos y esencias:
Que esmalte para los dientes,
Que carmín, que tinta china,
Que brillo para el cabello,
Y en fin, tanta medicina!....
Y el vestido? y los adornos?
by said Y los guantes? y el calzado,
Y las cintas y alfileres,
Y las flores y el peinado?
Es menester que agradeis
Al Príncipe Talismán;
Y que no resulten vanos
Tanto gasto, tanto afán

CANDIDA.— Ay mamá! Cómo palpita..
Mi corazón a esa idea
Tener palacios y coches
Y lacayos de librea!
¡Qué ilusión!

TRUCHONA.— (poniéndose el abrigo que trae, en la mano)
a ya prontas?,

CANDIDA.— (imitándola) Yo estoy
(Presunción que habrá desaparecido, vuel—
ve corriendo con una caja de polvos y co—
mienza a empolvarse la cara delante del es—
pejo que sostiene Violeta)

TRUCHONA.— (a Presunción)
Ya tu hermana sale
Y tú, niña, todavía
Estas ahí dale que dale
(imitando la acción de empolvarse)
(Cándida volviendo aparecer por la puerta
derecha y lanzándose hacia el fondo preci—
pitadamente).

CANDIDA.— ¡Mi abanico! lo olvidaba

PRESUNCION.— ¡Ay mamá, este lazo rosa (señalando)
No es del color del vestido:
Voy a 43 estar muy azarosa.

CANDIDA.— (Que aparecerá en ese momento con el abanico
en la mano)
Eres descontentadiza
Cuál ninguna ¡si es igual!

PRESUNCION.— (con enojo!) Como a tí te importa poco
Que yo vaya bien o mal!

TRUCHONA.— ¡Qué niñas! si siempre un baile
Ha de dar disgustos -tales,
(con firmeza) Es ésta la última vez A
Que os llevo a las fiestas:réales.

CANDIDA.— conciliador) Partamos pronto
ceo (se dirige a la puerta de la derecha, la abre
partymira hacia afuera)
Ya sopla el viento,
La noche es lóbrega, ya va a llover:
Partamos pronto!
(aparte) (Llegó el momento
De ir a las fiestas, ¡ay, qué placer!)

TRUCHONA.— Tú, cuida la casa que queda desierta:
(a Violeta) copio tome, Ciérrate la puerta:
que a nuestro regreso la cena esté hervida:
Me has oído? ¡cuidado que te halle dormida..
e

VIOLETA SOLA

(Mirando hacia afuera, antes de cerrar la puerta)

VIOLETA.— La noche es lóbrega. Ya sopla el viento
Como un anuncio de tempestad.
¡Qué triste noche!
¡Quén hondo silencio, qué oscuridad!
(Cierra la puerta y avanza hacia el centro
de la escena)
Qué miedo tengo de verme sola,
Y hasta que vuelvan ¿cuánta ansiedad!
(En este momento la Envidia y la Sober—
bia grotezcamente vestidas de viejas, salen
de dos rincones opuestos de la pieza y avan—
zan cautelosamente hasta que se juntan y
hablan a media voz entre sí a espaldas de
La noche lobrega, A ya S0P: ola el viento

SOBERBIA.— La noche es o
NADIA y truenos si no realizo mi pensamiento
(mi-;. zando en torno «ampo): esco oo Cuál si seres invisibles

VIOLETA.— Me'acecharan
Saliendo de algún rincón,
Así late apresurado
Mi angustiado corazón.
(Descubriendo a la Envidia)
«(dando un grito ahogado) Ay! ¿Quién sols?

ENVIDIA.— hay-que asustarse:
Yo.soy una pobre vieja::.
auto Que se mete en los rincones
ataco Soberbia se le presenta por el otro lado.
Violeta lanza otro grito ahogado)

SOBERBIA.— Yo soy otra que aconseja
A inexpertos corazones

VIOLETA.— ¿Por qué puerta habeís entrado?

ENVIDIA.— ENVIDIA(Tocandola familiarmente en el hombro)
Niña, la pasión humana
Si halla la puerta cerrada
Se mete por la ventana.
(Señalando a la puerta por donde Trucho—
na y sus hijas han:salido)
¿Has visto qué galas lucen?
Qué orgullosas y elegantes?
¡De seguro que esta noche
Conquistan muchos amantes!

SOBERBIA.— Tú que vales mucho más
Te quedas sucia y mugrienta.
o

ENVIDIA.— Violeta es tu lindo nombre
Y te llaman Cenicienta.

SOBERBIA.— Tú, barres, cocinas, y lavas y planchas
Para que tus amas vivan a sus anchas,
Y en pago ¿qué sacas de tanto trabajo?
a como vives: vestir un andrajo!

ENVIDIA.— Te llaman la fea, te llenan de ultrajes:
Si tu te vistieses con los ricos trajes
De esas dos harpías que se llaman bellas,
iS tú te adornaras cual se adornan ellas,
Qué fueras? ¡Tontuela, mírate al espejo
Oye. mi consejo:
Hay, por ese mundo,:placeres que ignoras
Y muchas señoras
Que al verte en su casa, rendidas y atentas.
Llamándote suya se hallarán contentas:
o esta casa, ¿nos quieres seguir?

SOBERBIA.— Ambas te ofrecemos un gran porvenir,

VIOLETA.— (Indignada) Callad! ¡No os escucho! no quiero, no quiero!
Vivir así, humilde, cual vivo prefiero: (paasa)
Yo soy una pobre que huérfana un día
Sin pan, sin abrigo, vagando gemía,
Y entonces una extraña que hoy es mi señora,
Fué mi protectora:
¡Yo, ser una ingrata? ¡prefiero la muerte!

SOBERBIA.— nn

ENVIDIA.— Mereces tu suertel
os
caiaa sde] «¡ESCENA Sas E Guó%
pr

(CIERRA LA PUERTA.:CON ENERGIA. "LUEGO VUELVE: A SU OGUPACION ENEE: ASIENTO" DELANTE

DEL*FOGON) A px st by te Luo Hitos
(cantando) La: (can-Lapaz: bendita de la inocencia

VIOLETA.— Yel cumplimiento de mi deber,
Los PUEOS (gOces de la conciencia
Son mi fártuna,.som: mil: placer.
Cuando «ne, tientan con ruído vano
Las sugestiones de la ambición,
Yo a su maldito consejo insano
Cierro las puertas.del:cosaZón.
(Al comenzar da estrofa, se oye una
música lejana, que acompaña a su voz y
se va acentuando)....

VIOLETA.— ¡Qué música pes
Qué escucho? (se pone de pié)
(Música más fuerte) cesa!...
Y en dónde será?
¡Crece el ruido! Ah!
e un trueno. Una viva claridad
inunda la pieza, y envuelta nelta una ÚnA, nube
_de el "Hada. cón su:
¡metenso, aparece
varita en la (no)

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VIOLETA, HADA

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o?
"lok escoñidida,

HADA.— Cuya ignorada hermosura,
Reside humilde y oscura
En este pobre rincón.
Vengo a premiar tus virtudes:
Tu pureza acrisolada,
La lealtad bien probada
De tu noble corazón.
Esas dos viejas astutas,
Que han venido hace un momento,
Quieren robarte el contento,
Turbando la santa calma
De tu alma,
Son la Soberbia y la Envidia.
Su perfidia
No ha logrado convencerte.
Pues bien, yo que soy una Hada
Me hago cargo de tu suerte.
Allá en un regio palacio,
Ya comienza en este instante,
Con gran pompa y regocijos,
Una fiesta deslumbrante.
Todas las damas del reino,
Las más nobles y orgullosas,
Y las que se consideran
Mas hermosas,
Coronadas
De diamantes y de flores,
Allá lucen a porfía
De sus galas los primores.
yo quiero que concurras
A esa fiesta,
Niña graciosa y modesta.

VIOLETA.— Yo, Señora?
Yo, que no salgo de casa?

HADA.— Pues saldrás, y será ahora

VIOLETA.— De esta traza?

HADA.— Cámbiate un vestido limpio,
Pero sencillo y modesto.

VIOLETA.— Yo no tengo más vestido
Que éste que ahora llevo puesto;

HADA.— No importa ¡soy poderosa.
Yo le pediré al arroyo,
Los matices y cambiantes
De sus líquidos diamantes.
A las nubes de los cielos,
Albos velos:
Sus dorados resplandores
A la luna:
Y vistiéndote con ellos,
Irás mejor que ninguna.
(Adelanta un paso y levanta la vara)
Que al contacto de mi vara,
Se desgarren tus harapos
Y que caigan a tus pies;
Y te cubra otro vestido,
Digno de tu linda cara.
Digre
(La toca con la vara, cae su vestido viejo,
y aparece vestida de princesa)
Ya lo es.

VIOLETA.— (asombrada) Ay señora! qué portento!
Yo estoy muda de estupor!

HADA.— Aguarda, aguarda un momento,
Y tu asombro
Será aún mil veces mayor.
¿Qué hay aquí? (se acerca al fogón)
Una calabaza,
Y dos conejos y un gallo
Yo haré de ello una carroza,
Y dos pajes y un caballo.
(Da con la vara un golpe en cada uno de
los objetos. La carroza, los pajes y el ca—
ballo aparecen).

HADA.— (A los pajes) Marchad! (Los pajes avanzan tirando el ca—
ballo).
Marchad pronto y saludad (Pajes saludan).
(A Violeta) Ahora ven, sube a tu coche
Ve al baile y serás la reina
De esta noche.
De esta noche.
(vacilando) Mis amas fueron al baile...

HADA.— Nadie te ha de conocer.

VIOLETA.— Pero de no hallarme en casa
¿Qué pensarán al volver?

HADA.— Tú volverás antes que ellas.
Oyeme bien: el encanto
Que ha brotado de mi vara
Sólo dura hasta las dos:
Si tardas más, se deshace.
(Violeta subiendo al coche y a tiempo de
partir).
Está bien, adiós!

ACTO 2o.

(Representa el salón principal de palacio. En el lugar de preferencia se ve el trono)

ESCENA 1a.

(Chambelán y Ministro)

CHAMBELAN.— (Entrando) Vestíbulo, corredores
Salas, todo está atestado
De señoras y señores.
Qué gran fiesta
Pues esta,
Que con trompas y clarines,
Se ha mandado publicar
De este reino poderoso
En los últimos confines?

MINISTRO.— El rey y la reina madre
Que están ya tan viejecitos
Que pronto á morirse van,
Quieren deponer el mando
En el príncipe heredero,
El hermoso Talismán,
Quién para subir al trono
Debe elegir una esposa.
Y esta es la causa importante
De esta fiesta suntuosa.

CHAMBELAN.— (mirando al fondo) Ya entran ellas,
Han venido las más bellas;
Llevan joyas deslumbrantes,
Se pasean, cuchichean:
¡Qué ansiedad la que devoran
¡Cómo cuentan los instantes!

ESCENA 2a.

(Salen los empleados. Van apareciendo, unos tras otros, muchos grupos de señoras, que se pasean en el salón)

GRUPO 1o.— (una observando) ¿A qué ha venido Milagro
Con la fea de su hija?
Tendrá acaso la esperanza
De que el príncipe la elija?

GRUPO 2o.— (otra) Las que ya no somos jóvenes
A qué venimos al baile?
A estar con las bocas secas
Sin movernos de un asiento;
Y yo, que tengo jaquecas!

TRUCHONA.— Jaquecas?; cuanto lo siento.
Ay comadre!
Cuádrenos o no nos cuadre
Estas molestias pasemos:
Por casar a nuestras hijas
Mil sacrificios hacemos.

GRUPO.— (una) No veo hasta ahora a Pulida,
Quizá no vendrá!

OTRA.— Quizá.

OTRA.— Es que es dama de gran tono,
Y sólo ha de aparecer
Cuando se apaguen las luces
Cerca del amanecer.

GRUPO.— (una) Qué lujosa está Hechicera.
Cuántas perlas y diamantes!
Y las rentas de su casa
No alcanzan para los guantes.

UNA.— TRUCHONA

TRUCHONA.— El viejo rey en persona,
Se ha empeñado
En que trajese a mis hijas
Y tuve, por darle gusto,
Que vencer inconvenientes.
(aparte) (Vieja alabanciosa, mientes).

ESCENA 3a. DICHAS, EL PRINCIPE Y SU SEQUITO

la puerta), (anuncinado). Su alteza!

UJIER.— (Entra el principe demas se inclinan res—
petuosamente a su paso).

CHAMBELAN.— Suene la orquesta.
Que va a comenzar la fiesta.
(Rompe la música. Se toman las parejas
y comienza el baile). El príncipe ha ido a
dar y a un lado de la escena. Contempla un
momento el salón, y:luego se retira hacia
el fondo con paso mesurado, seguido de su
séquito. En el momento en que el baile va
a terminar, aparece otra vez y va a dar el
mismo lado de-la escerma. Las parejas, des—
pués de bailar pasen al rededor del
el salón.)

PRINCIPE.— (aparte) Virginales ilusiones,
Encantadoras visiones
De celeste claridad,
Nunca sereis reemplazadas
Con la pobre realidad.
Cruzásteis por mis ensueños
Como relámpago ardiente,
Y ese incendio de mi mente
Se apagó:
Nadie siente
Lo que en medio de esta fiesta
Siento yo:
Es el hielo funerario
De un sudario
De mortal indiferencia,
En que el alma envuelta está,
Y en mi letargo profundo
Ningún estruendo del mundo
Puede conmoverme ya.
Yo he soñado una hermosura
Que nunca, nunca he de ver,
Y la persigo en mis sueños
Y la adoro,
Visión, fantasma o mujer.
(Se nota gran conmoción en la puerta del sa—
ón).

UJIER.— ¡Paso, la Princesa Azul!

ESCENA ú4a. DICHAS,, VIOLETA

En el momento en que el príncipe ha de—
clamado el último verso, dpitste: Violeta
conducida por el Chambelán. El príncipe
mita hacia la puerta en este momento, atrai—
la por el rumor descubre y se que—
da estático.
Quién es?

OTRA.— Quién es?
bib
Oh! qué hermosa!
¡de

OTRO.— Es una hada!
de
Es una Diosa?

OTRO.— al

OTRO.— Es una ninfa

PRINCIPE.— (aparte) (Eres tú!)
(Se adelanta a recibirla)
(La conduce) Venid Señora esperaba
Porque en mis sueños.aos conocía;
Venid Señora, que ya sois dueña
Del alma mía.
(La conduce hasta el pié del trono)
Subid al trono, que es vuestro puesto.

VIOLETA.— (resistiendo) No, por favor!

PRINCIPE.— (instándola) Si yo me viese dueño y Señor
De veinte reinos, con sus poderes,
Con su esplendor,
Fuera muy poco para ofrecerlos
Por vuestro amor.
La obliga a sentarse en el trono. Rompe la
música. El príncipe de pié apoyado en el
respaldo del sillón, aparenta conversar con
ella con animación. Salen varias parejas que
al bailar demuestran estarlos observando.
En el momento de acabar el baile, el prín—
cipe baja del trono con Violeta y da una
vuelta por el salón.
de señoras (al verlos pasar)

UNA.— Es demasiado encogida,
Le falta sagacidad.

OTRA.— Se conoce
Que-no se halla acostumbrada
A brillar en sociedad.

GRUPO.— de cabalieros.
UNOo elegante y hermosa,
Y parece muy discreta.

OTRO.— Para agradarnos a todos
Sólo le falta una cosa:
Ser coqueta.
(En o. este momento se oyen distintamente
dos campanadas)

VIOLETA.— (aparte) Las dos! ay! como transcurren
Las horas en un momento,
Cuando les presta sus alas
El contento.
(al príncipe) Gran Señor! sonó la hora
De partir y os digo adiós!

PRINCIPE.— Vos, partir! no, no es posible,
Partir vos!
Cuando apenas os he visto
Y os he hablado,
Váis a huir así, tan pronto
De mi lado?

VIOLETA.— Dad, Señor, vuestro permiso
Que no puedo detenerme.

PRINCIPE.— Mas, por qué?

VIOLETA.— Porque es preciso!

PRINCIPE.— Dos horas más y os concedo
Partir ¡por favor, Señora!
¡Dos horas más!

VIOLETA.— No, ¡no puedo!
No es posible, ni una hora.

PRINCIPE.— Pues entonces permitidme
Que os siga a vuestra morada.

VIOLETA.— (aparte) (con sobresalto)
(La hora sonó y ha espirado
El plazo que me dió el Hada).
(al príncipe) Príncipe, sois caballero
Y me vais a prometer
No seguirme.

PRINCIPE.— Qué os impele
Lejos de aquí? Quién os llama?

VIOLETA.— Señor, me llama el deber.

PRINCIPE.— Decidme entonces, siquiera
Vuestro nombre.

VIOLETA.— En vano fuera,
Mi condición es oscura,
Y dó fuéseis a buscarme
Nadie hubiera
Que mi nombre conociera.

PRINCIPE.— ¡Nadie os conoce en el mundo!
Quién sois pues? sois un arcano?
¿De dónde venis y en dónde
Vuestra existencia se esconde?
¿Sois acaso una sirena
Que os vais a hundir en las ondas
De la tranquila laguna,
Para cantar en las noches
Bajo el rayo misterioso
De la luna?
Seais, quien seáis, Señora,
Yo os seguiré por lo mismo,
Aunque fuese necesario
Bajar tras vos a un abismo!

VIOLETA.— (Con solemnidad) La magnánima acogida
Que esta noche,
Señor, me habeis dispensado,
En mi alma agradecida
Recuerdo eterno ha grabado;
Pero son más de las dos
Y no puedo detenerme,
Adiós, pues!

PRINCIPE.— (Con tristeza) Princesa, adiós.
La acompaña hasta la puerta
vuelve a la escena y queda un momento
abismado.
ESCENA 5a.

DICHAS VIOLETA

CHAMBELAN.— (entrando precipitadamente)
Señor! señor! la princesa
Ha partido
Con tal prisa y arrebato,
Que a: subir a su carroza
Dejó caer este zapato.

PRINCIPE.— (apoderándose del zapato)
Dadme esa prenda preciosa,
Que con ella
Yo sabré encontrarla al fin.
(con firmeza) Yo la quiero!
Aunque fuese necesario
Recorrer el mundo entero
De un confín a otro confín.
(Telón rápido)

ACTO 3o.

(La escena representa la cocina del primer acto)

ESCENA 1a. VIOLETA SOLA

(meditando) Qué buena! qué complaciente!
Ha sido conmigo el Hada.
Vengo del baile y me encuentro
Con la cena preparada.....
¡Es una extraña aventura.....
mi ¿ll agitación crecía
Con su empeño y su porfía....
Qué susto tuve ese rato
Que se me cayó el zapato!
Qué emoción!
Aun me late el corazón (pausa)
Serán ellas? siento pasos.

TRUCHONA.— (desde fuera) Cenicienta!

VIOLETA.— (con.desaliento) Ya vienen a maltratarme.
(Levantándose con decisión)
No importa ¡Estoy tan contenta!
a

ESCENA Za. DICHAS, TRUCHON A Y- sus HIJAS

DOS

TRUCHONA.— Te habrás echado a dormir.

VIOLETA.— señóra, no dormía.

PRESUNCION.— Pues entonces,
Por qué tardaste en abrir?

CANDIDA.— Cenicienta, está la cena?
Tráela pronto y que esté buena
Pues traigo mucho apetito,
Que allá en la cena del baile,
No he probado ni un poquito.

TRUCHONA.— No has cenado?

PRESUNCION.— Yo tampoco.

TRUCHONA.— Mas, por qué?

PRESUNCION.— Yo no lo sé.
La agitación, el corsé.

CANDIDA.— Sobre todo, en una niña
Romántica, espiritual,
El ir a éngullir aun baile,
Es cosa que sienta mal.

TRUCHONA.— Pues yo, sin mas miramientos,
Me dediqué a los pudines
Y a los dulces y al jamón
Con toda satisfacción.
Buenas noches, cenad pronto
Y no tardeis en:venir,
Que ya es precise dormir.

ESCENA 3a. DICHAS MENOS TRUCHONA

Presunción y Cándida.se sientan a la mesa
que les.ha:preparado Violeta.

PRESUNCION.— Aún se agitan en mi pecho
Las mil gratas emociones
De que he gozado en..el baile.
¡Qué porte, qué servidumbre,
Qué salones!
Poblados de reberveros.
¡Qué selecta muchedumbre
De damas y caballeros!

CANDIDA.— Ay, qué fiesta! Cenicienta,
De veras te compadezco,
Porque tú que eres sirvienta,
eres fea y mal vestida,
Nunca verás en tu vida,
Ni de lejos,
_Lo-que es una fiesta real.

PRESUNCION.— ¿Y qué entiende de esas cosas
E
Esta-.estúpida, animal?

CANDIDA.— Presunción) Y -el príncipe? galante
Y atento ha estado conmigo.

PRESUNCION.— no lo he notado,
Sia nipguna
Habló, ni miró siquiera,
Si ha estado loco, embobado
Con esa hermosa extranjera.

CANDIDA.— Violeta) Ay Cenicienta! qué mujer esa,
Cuánta sorpresa, qué admiración,
Cuando anunciaron allá en la entrada
Del gran salón;
Y vimos todos aparecer
Una figura tal, tan hermosa,
Que imaginamos que era una Diosa,
No una mujer!
Sus ojos bellos
Resplandecían;
Eran dos astros, cuyos destellos
Soñar hacían
Todo un Edén,
Guinda su boca,
Su faz rosada,
Y coronada
Su altiva sien,
De una diadema de Venturinas
Y de esmeraldas
Y a las espaldas
Un amplio tul
De estrellas blancas, en campo azul.
Ay Cenicienta! cómo quisiera
Que tú la vieras por un instante
Breve siquiera.
Cuál será ella, cuál su hermosura,
Que hasta nosotras, las escogidas,
Quedamos todas oscurecidas.
Al verla el príncipe corrió a su encuentro,
Le dió la mano y entre el rumor
Que suscitaba tan gran favor,
Cruzó la estancia diciendo a su oído
Frases de amor.

PRESUNCION.— Y para colmo de distinciones
Sobre su trono la colocó.

VIOLETA.— (aparte) Ah ¡si supieran, que esa era yol

CANDIDA.— Debe estar amaneciendo,
Vámonos a descansar.

PRESUNCION.— (a Violeta) Madruga tú, Cenicienta,
Que hay mucho que trabajar.
Guarda los trajes de baile
Que nos vamos a quitar,
Y que todo esté dispuesto
Para la hora de almorzar.

ESCENA 4a. VIOLETA SOLA

(Se asoma a una ventana y se pone a con—
templar hacia afuera).

VIOLETA.— Ya se anuncia la mañana,
Con esa lumbre lejana
Del naciente amanecer. (pausa)
En el pálido horizonte
Un opalino celaje
Comienza a resplandecer.
Su diáfana claridad
Ya dora las altas cúpulas
De la tranquila ciudad.
(observando con interés)
Mas, qué gente es la que veo
Allá de la larga calle
En el lejano confín?
Entre un grupo que se mueve
Suena la voz de un clarín.
(sobresaltada) Vienen, paran a la puerta
Y dan extrañas señales,
Traen un séquito inmenso
Con trompetas y atabales. (Cierra la ventana)
Siento mi pecho turbado
Por extraña confusión.

ESCENA 5a. DICHA LUEGO PRESuNCION CANDIDA CHONA CHAMBELAN Y GUARDIA

(Se oyen golpes a la puerta)
Qué ruido es ese?

PRESUNCION.— Qué pasa?

CHAMBELAN.— (desde afuera) Abrid!

VIOLETA.— No sé quiénes son.

TRUCHONA.— ¿Quién osa allanar mi casa
Así, contra toda ley?
(desde afuera) Abrid! en nombre del rey!

CHAMBELAN.— (Truchona hace seña a Violeta para que
abra y esta obedece).
(Entrando) Perdonad dignas señoras,

CHAMBELAN.— Que en hora así tan temprana
Me presente a molestaros:
Es por orden soberana!
Espero que no os ofenda
Que yo cumpla mi consigna:
(Saca el zapato de su escarcela)
Es buscar la propietaria
De esta prenda. (Les presenta el zapato).

PRES. Y CAN.— Y Zapato!

CHAMBELAN.— Desde.las dos,
Hora en que acabó la fiesta,
Andamos buscándola.
Y media ciudad,.lo menos
Hemos recorrido ya.
(Recobra el zapato) Es tan estrecho y tan fino
Que la primera mujer
Que pueda calzarlo, es ella,
La incógnita misteriosa
Que lo ha dejado caer..
El Príncipe que la:adora,
Pues «¿Pues ya la ha.visto.usta vez,
Necesita a todo trance
Hallarla, saber quién és.

CHAMBELAN.— (a Cándida) Probáoslo Señorita (se lo dá a
Truchona para que se lo pase)

TRUCHONA.— (examinándolo) Es el veinte.

CANDIDA.— Ese es mi número.
(Hace la prueba de ponerse el zapato)
No entral ¡qué media maldita!

TRUCHONA.— A vera tí Presunción? (le pasa:el zapato)
(Ap.) (Tira, tira cuanto puedas).

PRESUNCION.— Tampoco, ¡qué maldición!
(Devuelven el zapato al Chambelán)

CHAMBELAN.— ¿No habrá ninguna otra joven
Quién pueda calzarlo aquí?

VIOLETA.— (aparte) ¿Es posible que la suerte
Sin lanzarme una mirada
Pase tan cerca de mí?

TRUCHONA.— Ninguna más hay.

TRUCHONA.— Cenicienta?

UNA.— Señor, esa es la sirvienta.

CHAMBELAN.— No importa, la orden que traigo
Es buscar sin distinción
De clase ni condición.
(A Violeta) Niña, acercaos, venid,
Sentaos, (le señala asiento) Y permitid.
(Pone una rodilla en tierra y le mide el zapato)

TRUCHONA.— (a sus hijas) Habeis visto necio igual?

PRESUNCION.— ¡Qué bruto! probarle a esa
Un zapato,
Que ha perdido una princesa?

CANDIDA.— Mentecato!

CHAMBELAN.— (de pie) Está cabal.
(Al guardia) Trompeta! dad la señal
(Suena el toque de una corneta).

A ESCÉNA 6a. DICHAS Y EL PRINCIPE CON. TODO SU SEQUITO—

TRUCHONA.— sus hijas y Violeta,

TRUCHONA.— Soberano Señor,
Vuestro noble embajador
Sufre una equivocación.
(aparte) Ay! no sé si en su presencia
Me venda mi confusión.
Señor...

PRINCIPE.— Señora, despacio.
(a Violeta) Niña, ¿fuisteis vos, decid,
La que hace poco en palacio
Os hicisteis anunciar
Como la Princesa Azul?
(Presunción y Cándida aparte prorrumpene
en una carcajada).

PRESUNCION.— Cenicienta yendo al baile!
Vestida de rico tul!

CANDIDA.— Fuisteis vos? decidlo.

PRINCIPE.— Yol.....

VIOLETA.— Dí la verdad, que no fuiste.

TRUCHONA.— No fuisteis?

PRINCIPE.— (amedrentada) No Señor, no.

VIOLETA.— (Movimiento de desaliento en el principe que
se aparta a un lado).

"ESCENA 7a. Y ULTIMA

DICHAS HADA (apareciendo)
Dos flores que arranca la brisa al soplar,

HADA.— Y apartan flotando las ondas del mar,
Y llegan perdidas al otro confín;
Dos flores, dos vidas,
En playa remota se juntan al fin
(Al Príncipe y a Violeta)
Venid, vuestras almas en una juntad:
(Al Príncipe) Vos sois la nobleza
(A Violeta) Tú eres la bondad,
(Al Principe) Ella es esa imagen que visteis
(en sueños,
(A Violeta) El premia tus nobles constantes
(empeños;
Sed juntos, por siempre felices los dos;
Mas antes de daros el último Adiós:
(A Violeta) Tú, que ahora comienzas un
(nuevo vivir,
Retén las verdades que voy a decir:
De seres humanos el mísero pecho,
Jamás está libre de estrecha pasión;
Como es muy difícil bajar sin despecho (seña—
lando a Cándida y Presunción).
También es difícil subir sin orgullo,
Sin que ese murmullo (señala al séquito del
Príncipe)
De vanos aplausos,
No infunda ambición..
Niña: sube al trono, sencilla, cual eres,
No quede en tu pecho
De antiguos rencores mortal cicatriz:
Si males te han hecho,
Paga con favores:
Sé humilde, si quieres ser siempre feliz.

DUO MUSICA

PRIN. Y VIOL. Dos flores que arranca la brisa al soplar
Y apartan flotando las ondas del mar
Y llegan errantes al otro confín
Dos flores perdidas,
Dos náufragas vidas,
En playa remota se juntan al fin
En hora bendita brilló la bonanza;
La santa esperanza
Sus brazos tendió,
Pasó el torbellino
Burlando al destino,
Dos almas, dos vidas, en una juntó.

CHAMBELAN.— Y en premio de los aplausos
Que se nos han prodigado,
Con tan bondadoso afán,
Queda el público invitado
A las bodas de Violeta
Y el Príncipe Talismán.
FIN
