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Adela Zamudio

Peregrinando, 1943

A un árbol

poesía, 9 versos

¡Cómo se eleva tu robusta copa

sin el más leve indicio de desmayo!

nadie, al verte, adivina que tu tronco

se halla roto y quemado por el rayo.

No me extraña que ostentes

esos ramos tan frescos y floridos;

he visto puras y serenas frentes

que esconden corazones consumidos

por pasiones ardientes.