Peregrinando, 1943
La violeta
poesía, 24 versos
Hay una flor pequeña y delicada
de agradable y suavísima fragancia
que vive, por su planta cobijada,
sin lucir galanuras ni elegancia.
Cuando se extiende en los desiertos prados
del invierno la pompa funeraria,
cuando quedan los campos devastados
Y queda la llanura solitaria,
Esa flor, que a las ráfagas resiste
Y del clima soporta los rigores
brota en un suelo desolado y triste,
sobre la tumba de las otras flores.
Así, cuando perecen en la vida,
deshojadas en flor, las ilusiones,
cayendo sobre el alma dolorida
el hielo de las duras reflexiones,
Como se abriga en el desierto prado
esa flor, sin el sol de primavera,
aun en el corazón más desolado
se abriga una esperanza postrimera.
En sus benignas leyes el Eterno
manda, tras la borrasca, la bonanza,
y nos deja una flor en el invierno
y en el dolor nos deja una esperanza.