Peregrinando, 1943
Caridad
poesía, 32 versos
Nunca inspira la infancia más ternura
nunca es más adorable su inocencia,
que cuando se la ve, dichosa y pura
remediar el dolor y la indigencia.
Una niña sensible y bondadosa
en lo más bello de su edad temprana,
alargando con mano cariñosa
una limosna a una mendiga anciana,
Es una escena hermosa y expresiva
cuyo recuerdo encanta la memoria.
De la anciana y la niña compasiva
se puede imaginar toda una historia!
Una ve cerca el fin de su carrera
que el término será de sus pesares
y la otra va a cruzar la vida entera,
para encontrar dolores a millares.
Y la niña a la anciana compadece
por su triste mirar que le designa
lo mucho que ha sufrido y aún padece.
¡Ah, cuál será de compasión más digna!
Cuando se acerque el postrimer momento
de la infeliz anciana proletaria
de aquella niña que le dió sustento,
tal vez se acuerde en su última plegaria.
Y la niña, luchando cada día
serán tantas las lágrimas que vierta
que olvidará a la anciana que vivía
de harapos y de lágrimas cubierta.
¡Cuántas ideas de ternura y llanto!
inspiran esa niña y esa anciana.
Cuadro elocuente de un ejemplo santo,
muda lección de caridad cristiana!