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Adela Zamudio

Peregrinando, 1943

El solterón

poesía, 20 versos

Por ser libre y vivir sin más negocio

que hacer siempre su gusto, don Teodosio

huyó del matrimonio y sus deberes,

lanzado de la edad a los placeres;

Pero al cabo es hoy viejo, y desvalido

al verse de miserias consumido,

tiene que conocer con sentimiento

que aquella libertad es aislamiento;

Que en el sostén, a un viejo necesario,

nunca se esmera el brazo mercenario;

que dá comodidades la opulencia,

pero no cura la moral dolencia,

Y que, por falta de hijos o sobrinos,

al valerse de extraños y vecinos,

quedando a esos favores obligado

hoy se vé más que nunca esclavizado.

Deber, necesidad — no importa el nombre —

siempre estará ligado el hombre al hombre.

No hay mejor libertad que las prisiones

que encadena a santas afecciones.