Peregrinando, 1943
La primera noche en el paraíso
poesía, 26 versos
Cuando allá en el Edén, la luz del día
Comenzó a declinar por vez primera,
Y enlutando las cumbres de los montes
Llegó la noche misteriosa y negra.
El primer hombre, amedrentado, solo,
Tembló de horror entre la sombra densa
Pensando que terrible cataclismo
Iba a hundir en el Báratro la tierra;
Mas, cuando, roto el velo de la tarde
Vió encenderse a millares las estrellas.
Y la cúpula azul del firmamento
Se dilató fosforescente, inmensa;
Cuando grupos de soles rutilantes
La iluminaron con su luz serena
Descubriendo a sus ojos azorados
La creación en toda su grandeza,
Extático de asombro, de rodillas
Bendijo la alta noche y sus tinieblas.
¿No será así la vida, breve día
Cuya engañosa luz ofusca y ciega?
Mi corazón por el dolor deshecho
Se fortifica en esta fé suprema:
¡En vano tiembla el hombre a tu llegada!
Tú abres al alma luminosa senda,
Tú eres revelación del infinito
¡Oh muerte! ¡oh noche misteriosa y bella!