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Adela Zamudio

Peregrinando, 1943

A Nuestra Señora de Dolores

poesía, 40 versos

Santa madre dolorosa

¡Ay que triste que afligida

Yo te miro sumergida

Yaces toda en el dolor!

En la cumbre del calvario

Una cruz se ha levantado

Agoniza allá enclavado

El objeto de tu amor.

De su frente taladrada

De sus plantas barrenadas

De sus manos desgarradas

Ya chorrea de sangre un mar.

Se consume el universo

Se obscurece y enluta el Cielo

Y los ángeles en duelo

Lloran, lloran sin cesar

¿Quién pudiera tantas penas

Ver sin duro, amargo llanto?

Quién pudiera un dolor tanto

Insensible presenciar?

¡Pobre madre! el triste drama

Tú miraste de su muerte

¡Ay qué acerba y dura suerte!

¡Qué profundo tu penar!

Una espada a doble filo

Penetró tu pecho santo

Y con hórrido quebranto

Tus entrañas destrozó.

¡Oh dolor! está cumplido

Tu martirio sin ejemplo

Que en el ámbito del templo

Simeón profetizó.

Santa madre, por los hombres

Tantas penas tu sufriste

Por nosotros tu quisiste

Tus tormentos padecer.

¡Ah! no sea tu dolor en vano;

Bien eterno nos produzca

Tu martirio nos conduzca

A la patria del placer.