Calles de mujeres en ciudades capitales de Bolivia

Invisibilización de la nominación de mujeres en la nominación vial en ciudades capitales bolivianas

Las ciudades escudriñan fragmentos socioespaciales y culturales de la sociedad que los construyó. Pero, a menudo, no nos preguntamos qué significan dichos fragmentos. Un espacio que dejamos de lado es la calle y su nominación que expresa pugnas por el control simbólico del territorio y la construcción de la memoria colectiva. 

La nominación de las calles en las ciudades bolivianas expresan predominantemente conexiones de personajes históricos mayormente masculinos , espacios multiescalares y descripciones locales. Lo cual vislumbra una enorme desigualdad histórica que invisibiliza a las mujeres en la memoria colectiva y representación espacial.   

¿Qué es la toponimia?

La toponimia es la ciencia de los nombres de lugar y  tiene como objeto de estudio diversos aspectos relacionados con los nombres geográficos. Si bien inicialmente esta ciencia se encuentra estrechamente ligada a la Geografía, los estudios toponímicos podrían brindar aportes que van más allá de la ordenación de las diferentes vías de un área. Esta ciencia pluridisciplinaria es un instrumento muy útil para el estudio de realidades territoriales, actuales e históricas ya que combina los estudios lingüísticos, históricos y geográficos. 

La toponimia nos suministra información significativa para evaluar los procesos de transformación y cambio que ocurren en un territorio, pues situando las denominaciones de las vías que componen el espacio público en un determinado momento histórico, político y social podemos comprender lo que en un momento era/es importante, reconocido, visibilizado o invisibilizado en la sociedad. De esta manera las calles surgen como espacios construidos a través de la memoria colectiva, “(…) el nombre de lugar es antes que nada un modo de comunicación y un testimonio del contexto de su origen, de sus transformaciones y de todo aquello que tales transformaciones atestiguan” (Dorion, 1993, p. 9).

En ese sentido reflexionamos sobre las calles de las ciudades capitales y la representación de las mujeres en la historia de estas ciudades a través de un análisis exploratorio, resaltando la importancia de la inclusión y visibilidad de género en los espacios viales.

¿Qué atestiguan las calles de las ciudades capitales de Bolivia?

Oruro: Legado Uru e hito del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

Oruro era un importante centro de ceremonias precolombino antes de convertirse en un importante centro minero en los siglos XIX y XX. La ciudad fue refundada por los españoles en 1606 y siguió siendo un lugar sagrado para el pueblo uru, al que venían desde muy lejos para cumplir con los ritos, especialmente la gran fiesta de Ito. Los españoles prohibieron esas ceremonias en el siglo XVII, pero éstas continuaron bajo la fachada de la liturgia cristiana hasta reconercerse hoy el Carnaval como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

De la época procolombina solo el 2% de los nombres de las calles conlleva un contexto étnico-cultural, el 52% de los nombres devienen de la época colonial y republicana con nominaciones religiosas, bélicas e históricas, resaltando personajes celebres masculinos, como Adolfo Mier, Soria Galvarro Sebastián Pagador, Benedetto Vincenti entre otros. 

La nominación femenina representa solo el 2%, resaltando en la memoria a  Mama Ocllo, Bartolina Sisa, Adela Zamudio y Marina Nuñez Del Prado.

Potosí: De capital del mundo a centro minero relegado

Lo dijo Cervantes, las cosas valiosas “valen un Potosí”. Durante los siglos XVI y XVII Potosí fue una de las ciudades más grandes y más ricas del mundo” dice Eduardo H. Galeano en Las venas abiertas de América Latina. De él salió toda esa plata que volvió locos a los españoles y revolucionó el mundo entero. Hoy, aunque a duras penas, sigue en activo produciendo algo de plata y otros minerales para dinamizar la actividad económica en la ciudad.  

Las mujeres que aparecen en la toponimia del centro urbano de Potosí se visibilizan sólo ocho mujeres que son conocidas – Adela Zamudio, Carolina Freyre, Esperanza Poope, Genoveva Ríos, Lindaura, Marcelina Castelu, Nelly Parada, Santa Teresa- por su aporte en la poesía, escritura y heroínas. Aunque la mayor parte de los espacios viales son hombres que se dedicaban a ser profesores, sacerdotes, abogados, políticos, héroes, periodistas, músicos, compositores, historiadores. La situación de las mujeres en la toponimia urbana del territorio potosino muestra una escasa presencia femenina pero a pesar de la cantidad reducida sus nombres prevalecen actualmente en la memoria y se puede consultar las biografías en internet.

Sucre: ciudad blanca, la otra capital de Bolivia

De acuerdo a Evgenia Bridikhina (2019) la disputa con La Paz por el tema de la capitalidad constituye un hito en el proceso de creación de la identidad regional sucrense. Los intelectuales tomaron una parte activa en este proceso, utilizando como argumento la “primogenitura” del grito libertario el 25 de mayo de 1809 y el rol de La Plata en la época colonial. Sin embargo, esta identidad regional sucrense se expresó por última vez el 2007, con el cambio de dos de los poderes del Estado a La Paz.

De las 549 calles en total del centro urbano de Sucre, 247 de ellas tienen un nombre de hombre, y de acuerdo a la búsqueda bibliográfica realizada,  entre los ámbitos predominantes donde se desenvuelven estos sujetos se tienen Historia, Religión y Literatura y el menos representativo es el apartado de Educación.

No es una coincidencia que la mayoría de los nombres de hombres pertenezcan a patriotas, libertadores o presidentes, o incluso, el hecho de que la denominación de varias calles o avenidas de Sucre se encuentren vinculados al nombre o fecha de alguna guerra, enfrentamiento bélico o de carácter militar. En este sentido los nombres de las calles también llegan a ser un reflejo de la violencia en el periodo colonial en la historia boliviana que se ha caracterizado por violentar a los indígenas y sus derechos y por imponer una educación europeizante, del blanqueamiento y de la castellanización forzada. Respecto a este último, el exitoso proceso de  castellanización se pone en evidencia también  en las calles de Sucre, donde solamente se registraron dos nombres de calles en quechua en total, la calle Llawar Waqaj (el que llora sangre) y Yuraj Yaku (agua blanca). Las lenguas son el eje central de la identidad cultural y social de los pueblos. Son un medio de comunicación y expresión, fuente de conocimiento, visión, pensamiento, tradición e historia de los pueblos, por tal motivo su aporte y diversidad es irremplazable. El uso de nombres en lenguas indígenas en espacios públicos y calles es un derecho vinculado a la identidad y al uso del idioma. Entonces ¿Por qué no plantear la solicitud de nombres de calles en una lengua indígena? 

Tarija: De aldea guarani a centro hibrocarburifero

Durante la época precolombina, la región al sur de Bolivia conocida ahora como Departamento de Tarija estaba poblada por tribus indígenas de las etnias Churumatas y Tomatas, asentados en los valles centrales de la zona, es decir, Tarija propiamente dicha, mientras que porciones mas pequeñas al occidente y al sureste (los cuales son ahora parte de Potosí) estaban ocupadas por las etnias de los Lipez, los Chichas y los Omaguacas, siendo la actual región del Chaco poblada por diversas tribus de influencia Guaraní como los Chiriguanos, los Chané, Chorotes, Wichis o Matacos y Tobas. Actualmente es uno de los departamentos más ricos en hidrocarburos, ya que allí están ubicados los campos petroleros y gasíferos más grandes de Bolivia. 

En la ciudad de Tarija, nombre que, por cierto, según el historiador Elías Vacaflor Dorakis, proviene de un vocablo español y árabe (Tarija significa torre y torrícula) y que fue designado por Juan de Sedizo en una expedición, destaca del resto de las ciudades de Bolivia porque la cantidad de los nombres de calles con nombre de mujer son mayores a las del resto. Pese a esto, es imposible ignorar que la cantidad de vías con nombres de hombres duplica a la cantidad de las vías con nombres de mujeres. Dentro de esta lista se destacan hombres del área militar como el Tte. Heber Quinones Pradam o el Tte. Humberto Echalar, políticos como Hernán Siles, Hugo Banzer, Víctor paz Estenssoro u hombres del ámbito religioso como San Sebastián, San Simón, San Cayettano  o Juan Pablo II. De igual manera, se debe destacar las calles  tarijeñas  que encajan en la categoría de Flora/Fauna ya que son una cantidad considerable, como Las Jarkas, Las Retamas, Los Molles, Los Ceibos o Las Azucenas, que nos hacen recordar en la amplia variedad botánica que caracteriza a  Bolivia y nos hace reflexionar en los nombres plantas y flores que aún no conocemos.

Trinidad: La ciudad santa y anegadiza

El proceso de ocupación territorial de Trinidad contempla dos ocupaciones, una primera el año 1686  a orilla del Río Mamoré por él  jesuita Cipriano Barace. Y otra desplazándose a 14 kilómetros del río, el año 1769 a orillas del Río Ibare, por las continuas inundaciones. Si bien la actual ubicación aún está en una zona anegadiza continúa en proceso de consolidación.

El actual tejido de las calles de Trinidad, denota una  larga lista  de varones donde la mayoría se destacan por ser próceres, desde su fundador, el Jesuita Cipriano Barace, quien fundó la ciudad en 1686, hasta el nombre del  indígena mojeño Pedro Ignacio Muiba, conocido como el Cacique de Loreto, quien encabezó un levantamiento en 1810 frente al abuso y explotación del gobernador y los curas de aquel entonces. De igual manera, los nombres de las calles rinden homenaje a los hombres que tuvieron una profesión vanguardista en un determinado momento de la historia, como Antonio Vaca Diez, considerado el primer médico beniano y el primer periodista de la ciudad. Y ¿Quién habrá sido la primera mujer médico o periodista beniana? Desafortunadamente no existen registros de este dato, así como tampoco hay registros e información  de las mujeres benianas que aportaron a la construcción de su sociedad. Las calles urbanas de Trinidad registran solamente cuatro nombres pertenecientes a mujeres, María Luisa Viera, Santa Ana, Fatima y Magdalena,  datos que reflejan la tendencia religiosa en la denominación de las calles y avenidas.

Cobija: La ciudad frontera

Cobija es la ciudad capital del departamento de Pando. Fue fundada el 9 de febrero de 1906 bajo el nombre de “Puerto Bahía”, en el margen derecho del río Acre. Después de su fundación fue poblándose de personas de diversas partes del mundo, entre ellos, comerciantes, buscadores de fortuna y aventureros. Es en 1908 que pasa a denominarse “Cobija”, en honor al puerto boliviano en el Departamento del Litoral. Su nombre original causaba confusión nominal con la ciudad brasileña, que afectaba la llegada de mercadería desde Europa.

Son nueve las mujeres que son nominalmente reconocidas en las calles de Cobija, de las pocas se puede obtener información por sus aportes dentro del ámbito religioso, educativo y artístico (Madre Nazaria, Elvira Gutiérrez, Rogelia Menacho de Balcázar). La presencia en la toponimia de la ciudad es tan escasa como la información y memoria que de ellas se puede hallar (Carmen Cabrejos, Casta Rivero, Graciela Pérez, Luisa Jordán, María Rivero, Esther Campos).

El legado de las mujeres en la historia de las ciudades bolivianas

La historia de Bolivia se compacta y se conmemora en sus calles. La ciudad es un lugar de memoria porque todo en ella puede ser leída en clave histórica, en este caso, la materia espacial y arquitectónica un medio explícito de la memoria pública llega a evocar un recuerdo histórico. Por ejemplo, las calles son referencias que permiten orientar y posibilitar una ubicación, pero los nombres de las calles han sido destacados por algunas situaciones culturales en su contexto (Sanchez, 2009).

Si hablamos del legado de las mujeres en la historia de las ciudades se podría decir que este ha sido minimizado e invisibilizado. En los gráficos se puede observar que la diferencia entre la cantidad de nombres de vías pertenecientes a la categoría Mujer y categoría Hombre es enorme ya que la cantidad de calles de mujeres es prácticamente menor y casi nula, hecho que se repite en todos los departamentos sin excepción. Es importante resaltar que dentro de las vías registradas que cuentan con nombres pertenecientes a mujeres se realizó una subcategorización de acuerdo al área en el que se desenvuelven estas, habiendo registrado así las áreas de Cultura, Historia,  Educación y Religión, donde la categoría predominante es aquella donde las mujeres destacan en el ámbito religioso, como santas, monjas o mártires religiosas. Esta última categoría, por ejemplo, afirmará la noción del arquetipo de “mujer santa”, un tipo de mujer ideal o ejemplar. Se realizó un análisis de los valores y aspectos asociados a “las mujeres santas” dentro un contexto sociocultural e histórico, estas mujeres se caracterizan por ser madres, bondadosas, protectoras, célibes y por brindar un servicio exclusivo de Dios.

Respecto a las categorías de Educación, Historia y Cultura existe un vacío de información de los datos de varias de estas mujeres, pues a pesar de haber realizado un análisis documental no se ha hallado información respecto a su vida profesional, académica ni personal e incluso ni siquiera hay fotografías de ellas.

En el área de Educación resaltan profesoras, de las cuales se sabe poco o nada, y, por ejemplo, solamente se pudo encontrar una calle en toda la zona urbana de Bolivia que lleva el nombre de una mujer del área de lingüística, la lingüista aymara, Juana Vásquez, sobre la cual, de hecho, no hay biografía disponible en internet.

Respecto al sector de Historia, se ha hallado una predominancia de las mujeres patriotas como Juana Azurduy o Genoveva Ríos o revolucionarias como Gregoria Apaza y Bartolina Sisa. Citando un ejemplo, en el centro Urbano de Potosí se registran 424 calles y avenidas de los cuales 173 pertenecen a nombres de varones y solo 8 a nombres de mujeres, lo que pone en evidencia una vez más la desigualdad de reconocimiento de las mujeres, a pesar de la participación de ellas en diferentes encuentros bélicos en su momento. Como paso en Charcas entre 1809 y 1825, donde las mujeres participaron en los campos de batalla como rabonas, enfermeras, bomberas y espías, pero sus acciones suponían en general, el traslado del mundo del hogar y del rol tradicional asignado a la mujer al campo de batalla (Guardia, 2010).

En cuanto Cultura y subáreas en Literatura y Artes, el anonimato de las mujeres es preponderante debido a la falta de información sobre la vida y carrera de estas escritoras y artistas, sin embargo, algo que llama la atención es la reiterada aparición de determinados nombres como el de Adela Zamudio en los nombres de diversas calles en diferentes ciudades, por lo que nos queda la tarea pendiente de visibilizar y socializar al resto de las otras mujeres de estas áreas.

En ese sentido, si la historia de una ciudad puede ser leída a través de los nombres que llevan los elementos del espacio público, los nombres de las calles urbanas de las nueve ciudades de Bolivia nos cuentan una historia androcéntrica donde se ha invisibilizado a las mujeres como si hubiesen estado ausentes en los procesos de construcción de la sociedad boliviana

Un estudio de toponimia urbana desde la perspectiva de género busca generar el cuestionamiento del pasado como una historia universal que a lo largo del tiempo ha excluido a las mujeres y también a personas gays, lesbianas, trans, etc.  A través del género entramos a la diversidad de experiencias e identidades, de hecho, la masculinidad y la feminidad abarcan un sinfín de significados, contextos y prácticas. Este estudio va más allá de la clasificación de calles entre nombres de mujeres y hombres en general, sino más bien se busca reflexionar sobre cómo estas categorías tienen un vínculo con estructuras impuestas debido a factores sociales, históricos y políticos pero que son cambiantes e históricas.

¿Qué se puede hacer para visibilizar a las mujeres? 

Te invitamos a indagar en la vida y el anonimato de varias de las mujeres bolivianas que han contribuido desde distintos campos y que colaboran con la construcción de sus biografías.

Te invitamos a abrir espacios y compartir aspectos genealógicos de estas mujeres para conocer la historia que hicieron posible nuestra actualidad, porque no conocer la historia y nuestro pasado nos priva de un futuro mejor.

Esta aproximación a la cuestión de género y toponimia en la nominación víal da continuidad a la primera entrega de Calles de mujeres en las metropolis de Bolivia.

Metodología

  • Datos de Open Street Map de la estructura vial existente
  • Limpieza y edición de capas shapefile de estructura vial
  • Etiquetación temática de calles 
  • Visualización gráfica
  • Análisis toponímico 

Referencias

Bridikhina E. (2019). La historia contada desde Sucre: ideando el pasado colonial.

García, L. (2016). De la historia de las mujeres a la historia del género. Contribuciones desde Coatepec, 31 (1). 

Guardia, S. (2010). Las mujeres en la Independencia de América Latina. Perú.

Saiz, J; Fernández, B y Álvaro, J. (2007) De Moscovici a Jung: el arquetipo femenino y su iconografía. Athenea Digital, 11(1),132-.148. 

Sanchez, F. (2009). Los mapas de la memoria. Nombres de calles y políticas de memoria en Barcelona y Madrid. Revista de Historia Contemporánea 

¿Qué se puede hacer para visibilizar a las mujeres? 

Te invitamos a indagar en la vida y el anonimato de varias de las mujeres bolivianas que han contribuido desde distintos campos y que colaboran con la construcción de sus biografías.

Te invitamos a abrir espacios y compartir aspectos genealógicos de estas mujeres para conocer la historia que hicieron posible nuestra actualidad, porque no conocer la historia y nuestro pasado nos priva de un futuro mejor.

Autoras

Nicaela León

Mayra Ari Condori

Pamela Villarroel

Wendy Anagua

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