Consumo de alcohol en Cochabamba: Mapa y tipología

El alcohol se ha consumido en diferentes culturas a lo largo del mundo y durante mucho tiempo. Sin embargo, el consumo excesivo de alcohol tiene consecuencias sociales y económicas. Su consumo en exceso también está asociado con problemas de salud y puede repercutir en las relaciones sociales de su entorno de forma directa e indirecta. 

Por este motivo en nuestro país se necesita comprender y analizar aspectos relacionados a la frecuencia, consumo en exceso y otros factores relacionados. Toda esa información serviría para generar acciones de prevención o formulación de políticas públicas nacionales. Se trata de un tema complejo con muchas aristas, por tanto, requiere un mayor énfasis y trabajo transdisciplinario de quienes lo abordan. 

En ese sentido queremos realizar un acercamiento a esta temática desde una mirada amplia con un enfoque en la ciudad de Cochabamba y los consumidores jóvenes. Partiremos de los datos generales del país e iremos aterrizando en las concepciones sobre las bebidas, la forma del consumo, territorio y un cuestionario de screening o cribado¹

No obstante, nuestro interés es invitar a los lectores a abordar el tema del consumo de alcohol en el país como una línea investigativa dada su complejidad.

Datos de consumo de alcohol en Bolivia

Los datos que proporciona la Organización Mundial de la Salud (2018) con datos de 2016 indican que el consumo es menor que el promedio de la región latinoamericana. En cambio, se tiene una prevalencia alta de desórdenes relacionados al uso del alcohol (6,7%) y dependencia (2,9%). Este estudio señala a la cerveza como bebida preferida con un 73%, seguida de las bebidas espirituosas con un 21%, vino con 4% y otras con el 2%. Es importante tomar en cuenta la comercialización y la existencia de un mercado informal de bebidas alcohólicas que no pasa por controles sanitarios, difícil de vigilar y cuantificar. Por ende, puede subestimarse los niveles y patrones de consumo reales. 

De acuerdo al estudio de CONALTID (2018) la prevalencia mensual de consumo de alcohol es de 22,7%. De este porcentaje, un 24,1% consume entre 2 a 3 días y más de un 20% más de 4 días. A nivel nacional la cerveza es la bebida preferida para el consumo diario, semanal y en los fines de semana. El vino ocupa el segundo lugar. En cambio, el fernet y la chicha son las bebidas menos consumidas.

El estudio señala que quienes más consumen son los hombres mayores de 20 años de estratos altos. Un mayor consumo típico de alcohol se daría en las personas mayores a 25 años y en las ciudades de Tarija, Sucre y Trinidad. Entretanto, las personas con mayor riesgo de abuso de alcohol son: hombres de 16 a 24 años, de los estratos medio bajo y bajo. El nivel de dependencia se da en hombres jóvenes de 16 a 18 años, que viven en situación de pobreza.

La edad de inicio de consumo varía de acuerdo al estudio, para CONALTID (2018) la edad promedio a nivel nacional es de 19 años. En el estudio de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC) (2017) considerando la población universitaria la sitúa en los 17 años. Diagnósticos locales durante la pandemia en Sucre, Cochabamba y El Alto con población adolescente señalan un inicio entre los 13 a 16 años.

Los datos presentados son importantes pero “Bolivia carece de estudios dedicados al análisis sobre los abusos del consumo de bebidas alcohólicas y tampoco hay estudios que analicen los determinantes de la frecuencia de consumo.” (Gutierrez Miranda, 2019, p. 3). Además, la inseguridad y la violencia son percibidos como problemas derivados del consumo de alcohol. La población infantil es vulnerable a esto por el posible maltrato al interior de las familias. Esta información serviría para la generación de políticas públicas más allá de la “ley N°259. Ley de control al expendio y consumo de bebidas alcohólicas” y algunas iniciativas de concienciación sobre la problemática. Estos elementos deben revisarse por quienes estén interesados en esta temática e iniciar una línea de investigación. 

Creemos que es necesario contar con datos actualizados y mucho más considerando el periodo de la pandemia. Algunos diagnósticos en la población adolescente durante el periodo de la pandemia en Sucre, Cochabamba y El Alto señalan un incremento en su consumo.

Contexto boliviano

Para acercarnos a comprender nuestra forma particular de consumo revisaremos algunos estudios realizados sobre esta temática. 

Si nos centramos en poblaciones urbanas adolescentes, Gómez, Daher, Vacirca y Ciairano (2012) señalan que los adolescentes hombres con una práctica deportiva grupal están asociados a un mayor consumo de alcohol y más en fines de semana. Lo explican por la aceptación sociocultural que tiene el alcohol y por un significado indirecto pero asociado con la masculinidad de poder y fuerza. Entretanto, estudios locales en 3 ciudades del país durante la época de la pandemia señalan como causas del consumo la presión de los amigos, búsqueda de aceptación social, problemas familiares, amorosos, diversión, curiosidad entre otros (Correo del Sur, 2021); Agencia de Noticias Fides, 2021; Instituto para el Desarrollo Humano Bolivia, 2021). 

Estos comportamientos descritos podrían mantenerse, incrementar o disminuir a lo largo de sus vidas. Como señalan los jóvenes que entrevistamos, la razón de salir a beber tiene que ver con el disfrute de la compañía de su círculo de amigos, el poder distraerse, olvidarse de sus problemas, reír, conocer nuevos lugares y no estar en casa. Sin embargo, durante la época de la pandemia algunos extrañaron salir a bailar y reunirse con sus amigos, mientras que otros mantuvieron la costumbre de reunirse en casas particulares. 

Estudios con población universitaria se centran en grupos específicos de carreras universitarias identificando porcentajes de población afectada o grupos en riesgo. En el III Estudio epidemiológico andino sobre consumo de drogas en la población universitaria de Bolivia de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC) (2017), el 32% de los estudiantes consumió alcohol durante los últimos 30 días concentrándose en grupos mayores de 25 años. Además, entre los estudiantes que consumieron en el último año, un 32,3% presenta un consumo perjudicial y un 15,2% con signos de dependencia. En el mismo estudio señalan que un 58,5% de los estudiantes reconocen tener dos o más familiares consumidores de alcohol.

Carrazana y  De Santis (2019), en su estudio realizado en los hogares urbanos del altiplano boliviano revelan que en los hogares indígenas el consumo de alcohol fuera del hogar afecta los gastos familiares lo que acentúa desigualdades existentes. Por otro lado, Gutierrez Miranda (2019) realiza una aproximación de algunos determinantes que influyen en el consumo estudiando grupos de riesgo como los pobres extremos y autoidentificados como pertenecientes a una nación o pueblo indígena originario campesino. Observa que el consumo de alcohol está muy enraizado en las costumbres de socialización que no se llegan a concretar políticas de prevención o prohibición. Señala a los padres o jefes de familia de ser los promotores de las tradiciones que se van perpetuando con el tiempo. 

El autor identifica episodios de consumo excesivo como forma de expresión cultural ya que se permite beber en fiestas privadas, eventos deportivos, fiestas religiosas y eventos sociales grandes como carnavales, entradas folklóricas, entre otros.  A esto se suma el consumo de bebidas adulteradas. El autor señala como problema la permisividad hacia este comportamiento y falta de educación sobre el consumo responsable.  

Pero más allá de apresurados juicios es necesario comprender lo que significa el consumo de alcohol. Por ejemplo, Vargas (2007) indica que la chicha en Cochabamba es un símbolo que caracteriza a los pobladores del valle que mantiene su gran valor cultural. Tiene un rol social como bebida consumida durante el trabajo y en actividades de distracción, es una actividad económica como fuente de ingresos y para la chichera la posibilidad obtener muchos beneficios de sus relaciones sociales. En el caso de Punata la chicha está presente en el cotidiano de los agricultores, sin chicha no se trabaja la tierra. Aunque en la ciudad se vea como una tradición poco entendida. Ellos tienen una concepción de la chicha como elemento que permite fusionar la vida material y la vida social con la espiritual. 

De acuerdo a Babio (2022) el sentido de las bebidas puede ser comprendido si se las considera como parte de un sistema complejo y relacional comunicacional dentro de un espacio y tiempo. Como anclajes de sentido en las que arman operaciones de identificación.

Nuestras bebidas, la forma en la que bebemos, y la manera en la que nos reunimos para compartirlas propician la identificación. Las bebidas están presentes en ocasiones formales e informales. Son infaltables en el festejo, son parte de cómo celebran las comunidades. Se relacionan con un estilo particular de un espacio social, de un territorio. Para Espinoza y Laguna (2010) el cine boliviano también es un espacio en el que se han representado la borrachera lo cual habla de su relevancia en la sociedad boliviana y revela la tolerancia que se tiene al hecho de emborracharse en los imaginarios colectivos.

Las personas que entrevistamos indican que la forma en la que consumen alcohol se da por lo general los fines de semana (viernes y sábado). Los boliches de la zona norte son sus preferidos aunque no vivan por la zona. Cuentan con un grupo de amigas y amigos con los que salen a menudo. Las salidas empiezan muchas veces por una previa que puede ser en un café, bar o casa particular. La siguiente parada son los boliches para bailar o seguir bebiendo. Todo se termina en la madrugada al regresar a casa, pero, si se da la oportunidad de tener una “continuada” se prosigue el consumo en un local que siga abierto más tiempo o en una casa particular hasta el amanecer. Además, destacan su mucha o poca resistencia a la embriaguez y eligen los locales de acuerdo a su edad, tipo de música, ambiente, tamaño y precio de la bebida.

Cochabamba, es una entidad que se relaciona con el comer y beber. La identidad cochabambina está vinculada a su forma de gozar la bebida, de reunirse a compartir, la manera de festejar. Hay un significado que circula entre la bebida y el consumidor. Babio (2022) define los rasgos que definen el entramado cultural de las bebidas: la efectividad embriagante, el precio, la capacidad de representar conjuntos en el seno de la comunidad y la relación estilística con las matrices culturales.

La contraposición entre zona sur y norte, permite comprender la lucha de estilos de la ciudad y que influye en la manera en la que se valoran las bebidas y los espacios en los que se bebe. Por tanto, la bebida es una señal muy indicativa de quiénes son y qué espacio ocupan en el mundo social. Este es un punto que merece mayor profundidad en un futuro.

Mapa de los lugares de consumo

Siguiendo a Babio (2022) es importante ubicar esa relación entre la bebida y el territorio ya que nos permite ubicar las señales de quienes participan y su entramado cultural. Presentamos un mapa en función a 124 lugares de consumo de bebidas alcohólicas dentro de la ciudad de Cochabamba, considerando solamente a bares, pubs, karaokes y discotecas. No pretendemos tener un registro detallado de los lugares, sino uno referencial de acuerdo a los lugares observados y los comentados por los entrevistados. (Puedes dar click en el mapa para verlo)

En el mapa se puede ver una mayor concentración de lugares en la zona norte de Cochabamba aunque los puntos se extienden a lo largo de la ciudad. Solo consideramos los lugares de consumo que se encuentran en el municipio de Cochabamba, evidentemente hay muchos más en todo el eje metropolitano. También es preciso mencionar que existen lugares de consumo de alcohol clandestinos que apenas pudimos identificar. Dada la amplitud de lugares y la  facilidad en la que se puede adquirir bebidas alcohólicas es importante identificar posibles casos de problemas de alcohol.

Aplicación del cuestionario CAGE

La detección oportuna del consumo abusivo del alcohol mediante herramientas de screening o cribado es importante para su prevención, su intervención en la atención primaria y a la vez puede poner a disposición información importante.  Dentro de estas herramientas contamos con cuestionarios como el MAST, AUDIT y CAGE. La sencillez del cuestionario CAGE permite una aplicación más rápida. Esta herramienta ayuda a identificar posibles casos de abuso y dependencia al alcohol pero debe estar acompañada de otras pruebas para el  diagnóstico y es más sensible en casos de alto consumo. 

El cuestionario CAGE fue desarrollado por John Ewing y tras varios estudios de confiabilidad, es una de las más usadas en diferentes contextos aunque con limitaciones. Cada ítem se enfoca en crítica social, culpa, ingesta matutina y necesidad de abandono. Representa una herramienta útil y sencilla que permite tamizar en 4 tipos de consumo: bebedor social (consume de forma esporádica), consumo de riesgo (sin consecuencias actuales pero con riesgo futuro de daño psicológico, social y físico), consumo perjudicial (causa daño a la salud) y dependencia alcohólica (persistencia en el consumo a pesar de consecuencias negativas). 

Realizamos la aplicación del cuestionario CAGE a 231 participantes de la ciudad de Cochabamba. Lo que nos motivó a realizarlo fue acercarnos a tener una idea del consumo que se hace de las bebidas alcohólicas dado que su detección temprana es importante. Los resultados indican 128 (55,8%) de los encuestados que se encuentran dentro de la categoría de bebedor social. 62 personas (26,8%) dentro de un consumo de riesgo, 29 (12,6%) en un consumo perjudicial y 11 (4,8%) en dependencia alcohólica. 

Estos datos aunque pequeños nos muestran al grupo de 18 a 24 años con un consumo dañino para su salud. No esperamos que estos resultados sean conclusivos, más bien queremos motivar a más personas a indagar en esta temática que necesita mayor visibilidad por su complejidad.

Para terminar

Nuestro interés no radica en condenar el consumo de alcohol pero sí prestar atención a su consumo en exceso. Si el alcohol está tan incrustado en nuestra sociedad vale la pena comprender en profundidad sus características propias y los factores económicos, sociales, emocionales relacionados a su consumo. Así como sus significados y su relación con el territorio.

El consumo de alcohol es un tema complejo que  requiere la participación de diferentes áreas académicas. El presente artículo invita a sus lectores a continuar indagando temas como el gasto en bebidas alcohólicas, las razones que llevan a iniciar su uso en la adolescencia. Las formas y escenarios en los que se bebe. También los factores socio emocionales junto a su relación con las concepciones de ser hombre y mujer.  De ahí que sea visibilizado más allá de la idiosincrasia boliviana, como tema cultural o solamente como un problema de ciertos grupos de la población. 

Consideramos la necesidad de contar con datos actualizados sobre la prevalencia y la frecuencia de consumo especialmente en la era post pandemia. Realizar cálculo del consumo de alcohol en gramos de alcohol puro para cuantificar de forma más exacta su consumo y adecuarlas a todas las bebidas disponibles en nuestro medio. De la misma manera, se podrían estandarizar pruebas de cribado en la población boliviana fortaleciendo las formas de intervención temprana y prevención. Todos estos elementos servirían de base para la generación de políticas públicas adecuadas a nuestra población e incluso complementar estudios relacionados a la inseguridad y violencia.

Metodología

El presente trabajo se realizó entre los meses de julio y septiembre del 2022. Se realizó la aplicación del cuestionario CAGE en su versión español digitalizada utilizando Google Forms. Se utilizó el muestreo de bola de nieve logrando un total de 231 participantes de la ciudad de Cochabamba. De este grupo hay 133 mujeres, 96 hombres y 2 personas de otro género. Los resultados luego se analizaron en Google Sheets. Para la creación del mapa, se contrastó la información obtenida de la observación no participante, entrevistas y la información disponible en Google Maps y Open Street Maps. Se realizaron 6 entrevistas a personas informantes clave entre 23 a 30 años.

Notas

  1. Prueba que permite la detección temprana de factores de riesgo para una intervención temprana
  2. Michigan Alcohol Screening Test, es un cuestionario de 25 preguntas desarrollado originalmente para ayudar a detectar la dependencia del alcohol.
  3. Alcohol Use Disorders Identification Test, es un cuestionario de 10 puntos desarrollado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para evaluar el consumo de alcohol, las conductas de consumo y los problemas relacionados con el alcohol.
  4. Su nombre es un acrónimo de sus 4 preguntas en inglés (Cut, Annoyed, Guilty, Eye) para detectar problemas con la bebida y posibles problemas con el alcohol.

Bibliografía

Agencia de Noticias Fides (09/02/2021). Diagnóstico: De 500 adolescentes encuestados en El Alto, casi el 60% consumen alcohol

Babio, M. (2022). Beber en la ciudad de Cochabamba, Bolivia: escena comunicacional y prácticas socioculturales. 

Campo-Arias, A., Barros-Bermúdez, J., y Rueda-Jaimes, G. (2009). Propiedades psicométricas del cuestionario CAGE para consumo abusivo de alcohol: resultados de tres análisis

Carrazana, A. y  De Santis, M. (2019). Determinantes socioeconómicos y demográficos del gasto en alcohol de las familias del área urbana del altiplano boliviano

CONALTID (2018). 3er estudio nacional de prevalencia y características de consumo de drogas en hogares de ciudades capitales de departamento y El Alto

Correo del Sur (17/04/2021). Sucre: El consumo de alcohol se elevó un 10% entre los jóvenes y los adolescentes

Daza Cazana, L. (2022). Prevención del alcoholismo y consumo de otras drogas

Dhalla, S. y Kopec, J. (2007). The CAGE Questionnaire for Alcohol Misuse: A Review of Reliability and Validity Studies

Espinoza, S., y Laguna, A.. (2010). Teoría y práctica de un cine junto a su pueblo… borracho: La embriaguez en el cine boliviano de los últimos 25 años

Gómez, N., Daher, S., Vacirca, F., y Ciairano, S. (2012). Relación de la Actividad Deportiva, el Estrés, la Depresión, la importancia a la Salud y el uso de Alcohol en los Adolescentes Bolivianos

Gutierrez Miranda, J. (2019). Determinantes del consumo de alcohol: una aproximación empírica para Bolivia – 2017

Instituto para el Desarrollo Humano Bolivia. (13/07/2021). Adolescentes y consumo de drogas en la pandemia

Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC). (2017). III Estudio epidemiológico andino sobre consumo de drogas en la población universitaria de Bolivia, 2016

Organización Panamericana De La Salud (2008) Alcohol y atención primaria de la salud

Organización Panamericana de la Salud. (2018). Global status report on alcohol and health 2018

Vargas, J. (2007). Caracterización socioeconómica y cultural de los consumidores de chicha tradicional y cambios de hábitos de consumo en la población urbana y rural del departamento de Cochabamba. Los casos de Punata, Independencia y la ciudad de Cochabamba. 

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